• Rayon Violet

Nueva humanidad, nueva fraternidad

NUEVA 2004

31 de diciembre de 2004, Montreal (Canada)

 

Maestros y Discípulos de vosotros mismos, acoged nuestro Amor. Por favor, cerrad los ojos y, tras los ojos cerrados, respirad conscientemente. Inspirad la Luz, inspirad el Conocimiento hasta lo más profundo de vuestro Ser. Expirad abandonando todas las tensiones y preocupaciones, abandonando todas las resistencias y permitiendo la relajación, tanto de vuestro cuerpo físico como de los cuerpos subtiles.

 

Respirad con la conciencia de vuestro Ser que vibra en esta Tierra como en todo el Universo. Aceptad este instante. Autorizad a vuestro Ser a encontrar su verdadera vibración. No esperéis nada del exterior, al contrario id al interior de vuestro Ser. No os dejéis distraer ni por vuestro pensamiento ni por vuestro cuerpo, que os solicita en todo momento. Estáis tan a menudo distraídos en vuestra vida exterior, cotidiana y concreta!

 

Permitiros sentir en un instante, con ligereza, vuestra presencia, vuestra vibración. Invocad la luminosidad del violeta, sabiendo que esta luz estimula en vosotros la emergencia de la presencia real del Yo Soy. La presencia del Yo Soy, la presencia de vuestro Ser liberado del yugo de los miedos y de las creencias de la personalidad, liberado de aquello con lo que se identifica. Sentid el Yo Soy en toda su potencia, en toda su belleza.

 

Permaneced sin juzgaros, y sin expectativas, apreciando simplemente lo que vibra, y observad como en un instante surge la calma y la paz. Ya que la paz está siempre presente en vosotros, a veces encubierta, pero cuando dejáis vuestras propias anticipaciones, todo vuestro Ser puede alimentarse de esta paz interior, que se manifiesta en vosotros y alrededor de vosotros. Habréis de abandonar las preocupaciones exteriores, como si ya nada tuviera importancia más que vuestro verdadero Ser, vibrando en el Universo al encuentro de su naturaleza, de su esencia.

 

Permitid este instante. A partir de él, en el espacio de intimidad que habéis creado, el Universo entero se os manifiesta, y a partir de ahí todo es posible. Toda sanación, toda iluminación, toda vida sin fronteras puede revelarse, presentarse a vuestro Ser. No esperéis un fenómeno externo o un mensaje que podríamos transmitiros ya que, sin este estado, no podríais oírlo. Que todo vuestro Ser esté disponible para acoger la infinidad de su propia presencia.

 

¿Cómo podría un Ser acoger un conocimiento procedente del exterior, un conocimiento que le permitiera superar los engaños, las trabas y los velos de la encarnación, si sólo está presente a partir de esas trabas y velos? La mente y las exigencias del cuerpo son creadas por los límites de la encarnación. Si un Ser sólo utiliza su mente o sólo su cuerpo para acoger un conocimiento profundo que le transmite su infinidad, no podrá acceder al corazón de dicho conocimiento. Sería como si dijéramos a alguien “Tendrás que atravesar el mar a nado para aprender a nadar. Al otro lado del océano aprenderás a nadar”. Esto os parecería ridículo, no?

 

Así pues, si esperáis intelectualmente los mensajes o si esperáis físicamente la curación antes de estar disponibles, antes de estar en vuestro movimiento verdadero sin límites ni obligaciones, no podréis recibir realmente los mensajes. Vuestro mental los interpretará, interpretará nuestras palabras, para que correspondan a lo que la personalidad pueda recibir para alimentarse. El cuerpo sólo aceptará de nuestras invitaciones lo que corresponda a sus deseos, y así no podrá darse un verdadero cambio.

 

Por ello os decimos, de entrada, “relajaos, descontraeos”, ya que la personalidad y todos los velos que acarrea corresponde a una contracción del Ser. Es el Ser en contracción, el Ser cuyo ritmo vibratorio ha disminuido el que se presenta. Descontraeros, relajaros, permitid el encuentro con vuestro Ser, encontrar vuestra paz, y así, poco a poco, la luz que autorizáis dentro de vosotros, los mensajes que estimularán vuestro camino guiarán vuestra vibración a elevar su ritmo.

 

La descontracción facilitará una elevación del ritmo vibratorio, y vuestra visión de vosotros mismos, de vuestra vida, de la humanidad y del Universo entero será cada vez más una revelación. En otras palabras, queremos hablaros a vosotros, Seres universales en vuestra naturaleza y vuestra esencia, y no a vuestras personalidades que interpretan a su manera, para colmar sus deseos, lo que os transmitimos.

 

En esta Tierra hubo múltiples humanidades que destruyeron casi todas a ellas mismas. Ciertas humanidades muy antiguas trascendieron rápidamente los engaños, las trabas asociadas a la encarnación y dejaron esta tierra para irse a otros lugares físicos de tercera dimensión. Os sorprendería conocer a Seres que estuvieron en esta Tierra y que experimentaron en su humanidad una era de paz, la última, que permitió a la humanidad transmutar hacia otros espacios.

 

Sin embargo, casi todas las humanidades se auto-destruyeron enteramente, dejando solamente algunos vestigios que permitieran el nacimiento de otra humanidad. Así pues, vuestra humanidad nació de humanidades precedentes que se auto-destruyeron. Vuestra humanidad ha evolucionado y esta evolución permitió que la conciencia de los Seres se hiciera cada vez más presente al Universo. Al mismo tiempo, los Seres se volvieron cada vez más exigentes, quisieron que le poder del hombre le sirviera en su unicidad. La evolución de la conciencia y la evolución de la ciencia, que eran paralelas, parecieron guiar a los Seres tanto hacia su luz como hacia su oposición.

 

Así es como hace aproximadamente siete siglos, los Seres humanos de vuestra humanidad se presentaban con grandes oposiciones, grandes miedos y con dificultades importantes para reunirse y permitir la continuidad de esta evolución. Hubo entonces un período en el que algunos Iniciados, encarnados en esta Tierra, quisieron crear un renacimiento a partir del movimiento creador del Ser humano y de su capacidad de auto-sanación a partir de la observación y de la aceptación del Ser en su totalidad. Este movimiento de renacimiento tenía por objetivo traer la luz tras un período de sombra del medioevo en la Tierra.

 

Ciertos Iniciados transmitieron, en esa época, que los hombres disponían de un poco menos de siete siglos para transformar el movimiento que les estaba llevando de nuevo a la auto-destrucción. Después de la segunda guerra mundial que vivió el mundo, y en particular el occidente, la humanidad entró en un nuevo movimiento acompañado de un nuevo ritmo vibratorio y de todo un conjunto de transformaciones de la energía en la Tierra, en su atmósfera y más allá, en todo el sistema solar.

 

Entonces, empezaba un nuevo período transitorio que completaba los siete siglos ya anunciados, un período de 66 años a continuación de los seis siglos precedentes. Veréis lo importante que son estos números para esta humanidad. Actualmente, de este período de transición de 66 años – que os interesen o no los números por ahora no importa- queda un último ciclo de siete años. ¿Qué significa esto? En el siglo pasado, justo después de la segunda guerra mundial, un gran movimiento energético aportó transformaciones importantes a la Tierra, un gran período de toma de conciencia que, naturalmente, es más evidente en el plano científico, físico, médico y económico que a nivel espiritual. No obstante, en esa misma época grandes Maestros espirituales, tanto de occidente como de oriente, empezaron a anunciar la venida de un nuevo mundo.

 

Este período de 66 años era el tiempo durante el cual aún era posible para esta humanidad optar en una dirección o en otra. ¿Qué significa elegir una u otra dirección? Como sabéis, en la segunda guerra mundial descubrieron por fin cómo la célula atómica podía destruir la humanidad. Este período de 66 años es el tiempo de que disponían los Seres humanos para elegir entre hacer explotar la humanidad o cambiar de dirección. Corresponde a ese período de casi siete siglos, cuando el gran movimiento de los Puros y los Perfectos, nacido primero entre el Tigris y el Eufrates en Mesopotamia, gran movimiento de renacimiento, tomó diferentes formas, entre ellas la de la Gnosis. Era un movimiento que reconocía que las diferentes orientaciones religiosas habían sido sobre todo el instrumento de los hombres para controlarse bajo la apariencia de protección.

 

Hace falta un poco de historia para que comprendáis cómo ése movimiento volvió a surgir en esta nueva humanidad. De hecho, toda esta introducción es para transmitiros que el Ser humano ha elegido una bifurcación y no habrá, en vuestra humanidad, auto-destrucción. El Ser humano ha elegido, desde hace apenas unos cuantos años, no utilizar estos medios para destruirse, sino más bien para crear otro mundo. La violencias que ha conocido vuestra humanidad en los últimos años, y muy particularmente en los últimos cuatro años, han sido desgraciadamente las más intensas de vuestra humanidad, pero afortunadamente han servido al movimiento de concienciación. Es decir que, la inconsciencia que han manifestado un número tan importante de Seres humanos en esta Tierra ha hecho posible que los Seres conscientes hayan elegido no esperar a que todo ocurra por milagro. Así, un número suficiente de Seres conscientes se erigieron a favor de la Luz y contra la inconsciencia, de manera que esta humanidad se dirige ahora hacia una nueva era que nosotros llamamos la era de oro. La era de oro es el reconocimiento del Ser humano como un diamante luminoso.

 

El ciclo de siete años que termina ese período anunciado de los 66 años es un ciclo importante para que los Seres puedan mostrarse dispuestos a vivir en un mundo totalmente diferente. Se trata de que los Seres conscientes estén cada vez más presentes a ellos mismos y a la humanidad de manera concreta, y no solamente de manera simbólica o filosófica. Que el pensamiento, que la mirada, que la luz de los que son portadores engendre pensamientos, palabras, gestos y acciones que sean consecuentes con su mirada y su visión global. Por eso os hemos transmitido al principio de este año que “ahora os toca a vosotros actuar”.


Los próximos siete años van a permitir a la humanidad establecer nuevas bases, nuevas estructuras para orientar esta era de paz. Aunque haya habido una bifurcación, es necesario que tras esta elección haya implicación por parte de los Seres para que dicha orientación concreta no aparezca dentro de varios centenarios o milenios.

 

La era de oro de la humanidad es una era de paz que tiene sus propias exigencias y premicias para poder manifestarse concretamente. A menudo nos hemos dicho – y os lo repetimos gustosamente – que los Seres humanos llevan en su seno un gran miedo de dejar de existir, de perderse en el Universo, miedo que se manifiesta de muchas maneras, sobre todo en el miedo de estar solo.

 

Os hemos transmitido cómo la necesidad última del Ser humano en esta Tierra es la necesidad de reconocimiento de su naturaleza universal. Cada Ser lleva en sí esta necesidad, y durante toda su vida, su búsqueda del amor y de la mirada de los demás tendrá por objetivo el sentir profundamente que es universal y que está unido a todos los Seres. Todos los Seres humanos llevan esto en su foro interno. Cada Ser humano quiere ser amado, quiere ser reconocido. Este enunciado sólo ya debería ser suficiente para que todo este mundo cambiara.

 

Mirad a vuestra izquierda. Ahí hay un Ser humano. Miradle bien, aunque él mire al otro lado....porque eso es simbólico, no? Ese Ser humano busca la mismo que vosotros, él mira al otro lado! Al mirar al otro lado, los Seres alimentan el miedo de no ser amados, de no ser reconocidos. Se dan la vuelta ¡ Ello va a acarrear aparición de diferentes estados y acciones que no representan el Ser en su esencia. Dicho de otro modo, los Seres van a hacer cosas que no son ellos mismos, para ser reconocidos. He aquí una paradoja.

 

Repetimos? Los Seres van a intentar expresar en acciones, pensamientos y gestos que no son ellos, lo que les parece necesario para ser amados y reconocidos. Claro, cómo puede ser reconocido un Ser si lo que expresa no es él? Si, por suerte, es reconocido en lo que expresa, se pondrá triste, porque lo que expresa no es él. Y si no es reconocido en lo que expresa se pondrá igualmente triste porque no es reconocido!

 

Y así corremos al desastre! En esos movimientos, los Seres cultivan el miedo de no ser amados, y de ahí el miedo a la soledad, a la inseguridad. Esos miedos, cultivados de esa manera, les llevan a compararse los unos con los otros. Y las comparaciones les llevan a querer estar en un estado de competición, competición que atrae la atención, o incluso el dinero. Si llama la atención de los demás, necesidad afectiva; si atrae el dinero, necesidad material; si atrae la mirada de los demás sobre su performance, necesidades de su personalidad, de su ego.

 

La comparación acarrea la performance. En la búsqueda de la performance, los Seres se dan cuenta de que son aparentemente desiguales. Parece que hay más fuertes y más débiles, lo cual es una ilusión increíble en una realidad amplia, ya que los Seres tienen cualidades y dones diferentes y si limitan la expresión de dichos dones y se comparan sólo en cuanto a algunos de ellos, esto acarrea enfrentamientos, violencias y guerras.

 

He aquí, pues,, toda una humanidad, todos y cada uno de cuyos miembros busca el amor y el reconocimiento, y se pelean por el amor! Entre clanes luchan, al interior de un clan se comparan, se pelean por títulos y performances. Todo para ser reconocidos. Y sin embargo, el Ser que es reconocido se encuentra solo en la cima de la jerarquía.

 

He aquí, pues, en términos simplistas pero elocuentes, cómo la humanidad se ha ido construyendo en sus estructuras actuales. La violencia es tal que los Seres se dan cuenta de que no viven en la seguridad que tanto han buscado y que ha alimentado la violencia, y que tampoco viven en el reconocimiento amoroso. Experimentan difícilmente la sensación de unión, y sin embargo a menudo se unieron en clanes para combatirse. En fin, podríamos hablar largo y tendido de las paradojas de lo que los Seres humanos han creado. Lo que interesa en este momento es simplemente darse cuenta de que “ésta es la verdadera herejía de la que eran culpados algunos Seres que intentaban construir comunidades humanas hace siete siglos”.

 

Así pues, el primer elemento que una humanidad en la edad de oro, en la era de paz, tendrá que disolver será la comparación entre los Seres, lo cual destruye todo lo que constituye el núcleo del sendero de reunificación. Por supuesto podrán presentarse mutuamente la expresión de sus talentos y de su creación, podrán saborear la diferencia, pero tendrán que hacerlo de manera que la diferencia no se cuantificada, ya que la cuantificación les llevará a descuidar sus creaciones para crear lo que creen que deben crear para conseguir la seguridad o el reconocimiento. Esto significa que los Seres humanos deberán establecer una estructura equitable en la Tierra para evitar que los trampas de la inseguridad les arrastren de nuevo a la comparación.


Así, la humanidad de la edad de oro tendrá que reconocer ciertos elementos que podremos observar juntos. Recordad que la humanidad de la edad de oro es la humanidad actual que se está construyendo. Comencemos por observar esta Tierra como una tierra de abundancia. Tomad conciencia de que esta Tierra ofrece a todos los Seres humanos lo que les es útil y necesario para responder a las necesidades de la encarnación, es decir, agua, aire, alimentos, y los elementos para protegerse de los movimientos de la Tierra y de su entorno. Esto significa que los Seres tendrán suficientemente amor hacia ellos mismos individualmente y colectivamente que eligirán que estos elementos sean no solamente re-equilibrados y re-armonizados, sino también distribuidos equitablemente. En términos más sencillos, el respeto por la Tierra es respeto al Ser humano. Este respeto por la Tierra y todo lo que ella aporta significa la posible equidad entre todos los Seres humanos.

 

Por consiguiente, respetar la naturaleza y utilizarla de manera cómplice. Recordad que cada Ser humano consciente se beneficiará creando la paz en su seno e invitando a los Seres a su alrededor a crear la paz interior para luego exigir el respeto a la Tierra. La paz interior significa primero la paz relacional con todos los Seres humanos, y luego, la paz con todas las formas de vida. La paz no significa que no “utilicéis”, que no seáis cómplices. Al contrario, recordad que la vida es la búsqueda de esa sensación de unión.

 

Respetar a los Seres humanos no significa encerraros aislados en una cueva. Significa respetar vuestro propio movimiento de unión, respetar el movimiento de unión del otro, poder acoger con alegría su creación y que el otro pueda acoger la vuestra con alegría. La paz en vuestro interior es la paz en vuestras relaciones. Que todos los Seres humanos puedan encontrar esa paz y ese respeto por la vida humana, luego por la vida bajo todas sus formas en la naturaleza. En ese momento, se manifiesta ya la edad de oro.

 

Para que esa paz pueda ser manifestarse, hay, por supuesto, movimientos que la van a incitar. A través los últimos centenarios y milenarios las religiones aumentaron su poder sobre los Seres humanos. Por supuesto, le sirvieron a algunos Seres, a algunas colectividades para su equilibrio, pero de forma global, las religiones llevaron a los Seres humanos a la impresión de su pequeñez con respeto a una grandeza universal propiedad de un dios exterior.

 

Así pues las religiones contribuyeron a la sensación de separación, de desunión, a la inseguridad de los hombres. ¿Por qué sirvieron las religiones para eso? Porque eran religiones de los hombres, quienes cogían poderes y los utilizaban para su propia individualidad o para la del clan dirigente. Esas religiones fueron poderes políticos y económicos. Hay pues una humanidad regida por mega-poderes a la raíz de los cuales se encuentran las religiones. La edad de oro de la humanidad deberá necesariamente sugerir la disolución de las religiones en lo que son.

 

Existe en el Universo una energía divina – si queréis llamarla así – presente en cada célula, en cada átomo y, así, en cada Ser. Desde el momento en que una relación o una vía dicha espiritual proclama una fuerza exterior superior, divide al Ser, acarrea la sensación de inseguridad en el Ser humano y favorece la comparación, la realización y las oposiciones.

 

Así pues, en este ciclo de siete años, sería conveniente que las religiones pudieran disolverse y dejar sitio a células de Seres Maestros que esclarezcan a los Seres pero no los dirijan, no los controlen ni los manipulen a través de creencias falsas cuyo objeto no sería más que dejar a los Seres en la ignorancia y la vulnerabilidad. Por supuesto hay un Poder – que podréis llamar Dios, si lo deseáis, - presente en cada Ser y en cada célula, y hasta que no sea reconocido como tal por las vías que dirigen y enseñan a los Seres, esta humanidad no podrá verdaderamente evolucionar hacia su libertad. Podéis observarlo hasta ahora: la evolución científica no ha aportado la libertad del Ser. Quizás incluso lo contrario.

 

Las religiones, por su búsqueda del poder sobre los hombres y del poder material, han creado o ampliado los conflictos entre los hombres, han creado las iniquidades de este mundo, han tomado la vía opuesta a la pacificación. Sus diferentes sugerencias, tanto a través de la oración que a través del arrepentimiento, han llevado al Ser a rebajarse, a no reconocerse como a la vez luminoso, poderoso, abundante y todo amor.

 

Nuestras palabras son quizás claras y tajantes, pero ya no es el momento de filosofar sobre actos que fueron actos de ignorancia, sino que hay más bien que detener su mirada sobre la belleza de este mundo. La humanidad de la edad de oro tendrá que disolver las religiones, así como también tendrá que disolver las fronteras entre países. Bromeamos al deciros “colocad una frontera y los Seres se pelearán para conseguir el espacio al otro lado de la frontera”. Muy simple. Observad a dos niños jugando en un jardín. Poned una frontera entre ellos y decidle “cada uno tenéis vuestra parte de jardín”. Qué lograréis? Conseguiréis Seres que intentarán atravesar la frontera – esto es totalmente natural -, por qué limitar a los Seres humanos de esta manera? Y ya que atravesar la frontera es ilegal, pues ya no están en su espacio, intentarán conquistarlo. Lo cual, en último caso, es bastante lógico. El Ser humano lleva en sí mismo este anhelo de espacio y libertad. Limitadle, y él intentará de ganar el espacio.

 

Por consiguiente, las fronteras, en la humanidad de la edad de oro, tendrán que ser disueltas. A este fin, habrá que organizar reuniones de los Seres que coordinen ese gran país que será la Tierra. Así es como, en la humanidad de la edad de oro, los Seres podrán encontrarse en diferentes células autónomas; la primera fase de esta humanidad exigirá que haya una instancia dirigente coordinadora que sea mundial, universal. La llamaréis un gobierno universal.

 

En este tema, os hemos dicho a menudo que el papel de América es el de inspirar esas transformaciones, el de Europa el de ser mediador y coordenador de las transformaciones y que, más tarde, este gobierno universal será compuesto por Seres del Oriente, de China y también de Oriente-Medio, el pueblo de Judea. Esto implica, pues, con la disolución de las fronteras haya una disolución total de la discriminación y del racismo. La consecuencia de ello es que los Seres estén en una “re-unión”.

 

Cuando os decimos esto, tratamos de romper en vosotros las estructuras de un esquema de la humanidad como existe actualmente. La humanidad existe así porque está limitada, y está limitada porque los Seres están subyugados por sus miedos. Observad las conexiones. ¿Por qué estas grandes potencias? ¿por qué esos países? ¿por qué esas religiones? Todo eso ha sido construido por el Ser humano, prisionero de sus miedos y de sus emociones.

 

Para la mayoría de vosotros, todas esas disoluciones de las que os hablamos pueden ser un deseo, pero parecen imposibles, no? Pues mientras alimentéis esa sensación de imposibilidad, serán imposibles. ¿Por qué lo hacéis? Porque hay en vuestras células, en vuestras memorias demasiada inseguridad, demasiada creencia en vuestras limitaciones.

 

Uno de los factores principales que provocará las transformaciones de las que os hablamos será el descubrimiento de la energía libre en el Universo, es decir, la energía que existe de forma ilimitada, interminable en todo el Universo. Es la misma energía que vosotros utilizáis para crecer, para vivir, para actuar y que no tenéis que pagar porque os es regalada.

 

Ahora bien, debéis pagar el precio del agua; desde hace algún tiempo tenéis que pagar también el precio del aire, el precio de los alimentos desde hace mucho tiempo. Así que os imagináis que tendréis que pagar el pecio de la energía. La energía es interminable. El agua lo es. El Ser lo es. Los alimentos lo son. La energía es interminable. Así, esta energía libre será utilizada para todas las funciones necesarias del Ser humano, tanto en su cuerpo como en su entorno, va a romper un conjunto de estructuras económicas, políticas y, para vuestra sorpresa, religiosas, ya que no sabéis hasta qué punto las religiones están implicadas en la energía tal como la concebís hoy día.

 

Paralelamente al re-descubrimiento de la energía libre para la ciencia, habrá el descubrimiento de las capacidades del Ser humano para auto-curarse a partir de células-madre y de células maestras del Ser. Esto va a acarrear también rupturas en todo lo que es poder en el mundo asociado al medio de la salud y de la transformación de la Tierra. Lo que os decimos no está relacionado con cosas que ocurrirán dentro de 20, 50 o 100 años. Os hablamos de hoy y de mañana. Estos factores van a romper las estructuras económicas y financieras de este mundo.

 

Estos descubrimientos científicos particularmente asociados a la energía libre y sobre todo a la de las células-madre, van a atraer o a provocar una atención mucho más importante sobre el mundo de la energía que es el Ser humano, que él utiliza, hasta su poder creador energético. Esto hará que, más tarde, los Seres recobrarán la capacidad de utilizar su propio poder energético. En este tema, os hemos transmitido que, para ello, los Seres humanos deberán emerger del océano de sus emociones, de sus creencias y de sus miedos, ya que esta humanidad de la edad de oro es totalmente diferente de lo que habéis vivido hasta ahora. Eso significa que los Seres volverán a encontrar poderes energéticos para transformar la materia. Podréis entonces comprender mejor cómo han podido existir ciertos fenómenos en esta Tierra. Por ejemplo, cómo se han podido construir las Pirámides de Egipto. Podréis comprender cómo el Ser humano puede transformar las masas, la densidad, y, si le es posible, cómo puede también transformar las cualidades del agua y del aire que él mismo ha ensuciado.

 

Esto no es para “mañana”, sino para “pasado mañana”. Cuando os hablamos aquí de “energía libre y de células-madre” es para hoy y mañana. La capacidad del hombre de transformar la densidad y la masa de la materia podrá ser una realidad dentro de más o menos una generación a nivel científico. A nivel humano, eso existe ya en determinados Seres que realizan su perfección, pero de forma más global, la humanidad se dirigirá hacia esas capacidades a lo largo de los próximos siglos. Es decir, que cuando volváis dentro de tres o cuatro siglos, tendréis a Seres humanos que conocen la manera de transmutar, es decir, de cambiar de estado, de desmaterializar y de volver a materializar. El planeta habrá sido saneado a nivel del aire y del agua. Pero no vais a esperar trescientos o cuatrocientos años para lograr que vuestros medios actuales respeten estas cualidades en vosotros, ya que para que tengáis suficientemente tiempo para desarrollar o desvelar estas cualidades y estos dones, necesitáis todavía aire y agua sanos.

 

Más tarde, podréis sanear todo a partir de la energía, pero veréis cómo a partir de la energía libre el saneamiento del agua y del aire será más sencillo. Incluso los desechos que constituyen actualmente un problema para esta humanidad, de aquí al final de este ciclo de siete años, dejarán de serlo porque la energía libre hará posible transformar esta materia de manera mucho más sencilla y sin costes. Esto significa que el Ser humano ya no estará en una humanidad en la que busca enriquecerse materialmente, o encontrar a través de la mirada de los demás una imagen orgullosa, egocéntrica de sí mismo, sino que podrá entrar en un verdadero movimiento creador. La energía estará ahí, disponible.

 

Entonces, en esa humanidad los Seres van a transformar de forma contínua su realidad, su entorno, y van a entrar en relación con otros entornos, es decir, más allá de este sistema solar. El Ser humano no encontrará la vida bajo su misma forma en ese sistema solar. Lo véis? Estamos facilitando vuestras investigaciones ¡ No obstante, encontraréis en ese sistema solar determinados metales que favorizarán la construcción de ciertas antenas para captar la energía libre. Sin embargo, el Ser humano podrá, en esta humanidad, entrar en relación con otras humanidades que, actualmente, participan y esperan ese advenimiento de los Seres humanos.

 

Cuando véis cómo los niños se pelean por un juguete, los observáis y no tenéis ganas ni el impulso de participar en la pelea. No obstante, cuando empiezan a crear otro juguete para que cada uno pueda divertirse, entonces vosotros estáis más presentes para divertiros con ellos. Así es como, en esta humanidad, los Seres humanos podrán encontrar otros formas de vida en la tercera e incluso en la cuarta dimensión. Ya, en la utilización de la energía libre, los Seres podrán descubrir “vórtices” energéticos que les llevarán hacia puertas vibratorias, hacia otras dimensiones. Todo esto será vuestra realidad a muy corto plazo.

 

Esto es lo que entendemos por la humanidad de la edad de oro, una humanidad que ya no trata de equilibrar sus guerras internas, sino que está en un movimiento creador, porque cada Ser está en ese movimiento creador a nivel individual. Ligado con todo esto está lo que os hemos transmitido tantas veces como el movimiento de re-encuentro con vuestra esencia, vuestra coloración, vuestros dones, vuestras aptitudes reales a fin de encontrar el gozo profundo en la creación, ya que si cada vez más Seres conscientes encuentran en su seno la paz y el gozo del movimiento creador, van a activar toda esta transformación.


Por supuesto, entre las trampas de la humanidad en su descubrimiento de la energía libre está la de crear productos que ellos mismos van a vender a precio alto, y que va a crear una gran competición entre Seres, entre este mundo, entre países, entre productores de otras formas de energía. Podría haber guerras increíbles ¡ ¿Qué es lo que podría impedir que hubiera tales guerras? La energía es infinita: el que los Seres no intenten apropiársela por inseguridad, sino utilizarla para su creatividad y su gozo. Así de sencillo.

 

Imaginad que esta sala está totalmente oscura. ¿Cuántas velas harían falta para iluminarla para que pudierais ver? Una sola ya os da un poco de luz. Con diez, se verá mucho mejor. Si hubiera 100 podríais ver relativamente bien. En términos de volumen, ¿podéis imaginar 10 o 100 llamas pequeñas? ¿Cuál es el porcentaje de volumen de 20 llamas, de 100 llamas en esta sala? Dicho de otro modo, ¿qué volumen ocuparían 100 llamas en toda esta sala? Difícil de evaluar, pero seguramente menos del 1%. Menos del 1% de Seres humanos para iluminar relativamente bien a toda una humanidad. Esto significa que cada uno de vosotros tiene menos de 100 personas en esta Tierra hacia las cuales emanar su luz. Si esperáis a que todos los demás Seres lo hagan, y si cada uno espero a que los demás lo hagan, por supuesto el proceso será más largo. Puede durar toda la eternidad. Interesante, no? ¿Cómo podéis iluminar a menos de 100 personas? ¿Diciéndoles que las religiones se van a disolver? No, no vais a convencer a nadie con eso.

 

Si les decís “El día de mañana la energía libre será gratis para todo el mundo”, os dirán “pero es hoy cuando tengo que pagar”. Así no vais a convencer a nadie. Si les decís “Otras formas de vida de otros planetas vendrán en sus grandes naves. De hecho, ya están aquí, sobre nuestras cabezas, esperando. Nos lo han dicho.”

 

Tampoco vais a convencer a nadie así. Os reís, verdad?

 

¿Cómo vais a convencer a esos Seres? ¿Cómo vais a despertarles si ellos no pueden oír estos mensajes? Hay una manera: la misma que utilizáis para iluminar a vuestros hijos – antes incluso de que ellos puedan comprender vuestras palabras, vuestros males- haciéndoles ver y sentir vuestra vibración, sencillamente. Estáis en paz y en un movimiento creador, en la expresión de vosotros mismos. Vosotros mismos sentís esa paz, esa alegría.

 

Vosotros vivís ya en esa onda cuando experimentáis en cada instante la sensación de vuestra naturaleza universal, la sensación de vuestra esencia, es decir, de vuestra individualidad, de la manera cómo participáis en este mundo. En cada instante estáis colaborando, así que ¿ qué van a percibir los Seres de vosotros? Luz y bienestar. Así es como vais a convencerles, sin decir palabra, con una expresión que para algunos será verbal, pero para la gran mayoría será sobre todo una vibración, un estado que preside un acto o un gesto.

 

Es así como, poco a poco, los Seres humanos serán llevados, influenciados a comprender que más que la adversidad es el encuentro íntimo con ellos mismos el que debe guiar su acción: el encuentro paso a paso, progresivamente, con quiénes son, cuáles son sus impulsos, sus verdaderos talentos. Al margen de su actividad principal que responde a sus inseguridades, van hacia delante con los elementos que les apasionan, que les hacen vibrar, que les hacen vivir, que les regocijan y, poco a poco, se van reuniendo con Seres que tengan los mismos gustos que ellos, los mismos deseos, los mismos talentos.

 

A estos les hemos llamado células : seres que se encuentran en la expresión de lo bello, de lo puro, de lo creador, de lo que les produce regocijo interior. Por supuesto, estas células no serán independientes, ya que si estáis en esta célula, en este encuentro con Seres que aman crear música, tendréis que comer y esperaréis que haya Seres que sabrán regocijarse en una célula de alimentación y que otros Seres se encuentren en una célula que participe en el saneamiento del aire, otra en el saneamiento del agua.

 

Los Seres se encuentran no para compararse sino para estimularse mutuamente en la búsqueda de lo absoluto, y las células entre ellas son células de correspondencias, de intercambios, de participación: ¿Qué ocurrirá con los Seres que quieren dirigir? Además de dirigir orquestas, dirigirán a través de células de coordinación, células de comunicación, células de estímulo, de guía de los Seres, en una organización que no puede ser jerarquizada. No es posible en esta Tierra, como en el Universo. Esta visión de la jerarquía debe ser substituída por una actitud de colaboración de los Seres.

 

Cuando un Ser elige de manera consciente un camino en el que él mismo se otorga una mirada consciente sobre sus memorias, sus creencias y los miedos que le asaltan para poder disolver progresivamente ese lazo que es como un yugo para él, si poco a poco, día tras día, progresivamente proyecta su mirada consciente sobre la parte de sus deseos que son compensaciones de las insatisfacciones, y si puede ir sustituyendo esas satisfacciones parciales por gozos cada vez más interesantes, cuando el Ser está en la expresión de sus verdaderos talentos, de sus cualidades y de sus dones, cuando los Seres conscientes a cada instante vuelven a darse cuenta de que los demás a su alrededor no pueden ni satisfacerles ni obligarles, cuando esos Seres encuentran la paz interior, entonces, poco a poco y progresivamente, encontrarán estados de gozo interior, de verdadera felicidad.

 

En estos estados de felicidad real, sentirán una vibración particular: la vibración de la Santa Fraternidad. La Santa Fraternidad se asocia a lo que a menudo se llamó, a través de los tiempos, la Trinidad o la Santa Trinidad. ¿Qué significa eso? Una vibración, una luz particular que hace que le Ser reconozca en sí, a través de sus sensaciones, a la energía creadora, a Dios Padre. La energía creadora: una capacidad de crear según sus propias aptitudes, sus propios dones. Sabe que el Ser de al lado tiene otros dones, otras cualidades y, ya que el otro es parte de uno mismo, ya no entra en la comparación, sino en el acogimiento.

 

También lleva en sí esa otra dimensión que hemos llamado el Espíritu, el Espíritu Santo, el Conocimiento. No un conocimiento intelectual que obligue al Ser a utilizar constantemente el mental para crear procesos, mecanismos, reflexiones, sino un conocimiento celular. La inspiración, la sensación, la percepción, la energía universal, energía creadora –o Dios Padre -, el Conocimiento subtil – o Espíritu Santo- y el Ser encarnado , el Hijo, esa parte de sí mismo que crea en la encarnación.

 

Esta parte es la más sencilla. Imaginad lo siguiente: tenéis un jardín de arena ante vosotros y os decimos “ Id a jugar con la arena y divertiros”. Haréis un castillo de arena, verdad? Y ese castillo os regocijará tanto como un inmenso castillo que podría albergaros, ¿no es así?

 

(silencio)


¿No estáis convencidos?


(risa general)

 

No estáis convencidos porque no tiene el mismo valor monetario. Pero os diremos que la mayaría de vosotros tendría más placer en crear un castillo de arena que un castillo de piedra.

 

Así pues el Hijo, la energía creadora transpuesta al hombre, es el aspecto del juego creador. Por consiguiente, la nueva fraternidad, esa vibración que llamamos la Santa Fraternidad, es el Ser encarnado que vuelve a encontrar el gozo de su creación y que siente el amor: el amor de todas las formas de vida sin comparación ni discriminación, que emana de él. Ya no es el amor emocional. No es el amor de un Ser que le protege, o el amor del que espera que se dé respuesta a sus necesidades, ni del Ser que es su razón de vivir. Es el amor de la vida a través de cada Ser y a través de cada forma de vida.

 

Así, lo que puede contribuir a hacer renacer esa sensación de Santa Fraternidad, es decir, la sensación de amor fraterno, de comunidad de hombres, son elementos muy concretos. En primer lugar el reconocimiento de la luz y del color. Los rayos de luz llevan al Ser a un estado de relajación, de paz, y a la vez estimulan su movimiento creador y regenerador. Los rayos de luz son múltiples. Los que estimulan ese estado de enamoramiento son los rayos violeta, fucsia, turquesa y dorado que se asocian a todos los colores para llevar al Ser a un movimiento contínuo. No descuidéis el poder del color para guiaros, primeramente a los estados asociados a la libertad del Ser, a la libertad de movimiento. La luz es también movimiento libre.

 

En segundo lugar, el sonido. Sonidos de alta frecuencia que favorizan el aumento del ritmo vibratorio en los Seres humanos y los de frecuencia media, que contribuyen a la sanación de los Seres, particularmente al crear vibraciones a nivel de los centros energéticos y de las glándulas en el Ser humano. Los sonidos participan también en la pacificación del Ser. La luz, el color, los sonidos.

 

El tercer elemento es la materia: la obra de la transformación de la materia, que es en sí la alquimia. Pero, puesto que la energía libre hace que el ser no necesite realmente el oro, el oro que se busca a partir del plomo se transforma en la expresión de la paz profunda del Ser. La obra de alquimia consiste en la capacidad del Ser humano de proyectarse a otros planos, a otros niveles de conciencia, a otros estados. Si el Ser puede transmutar simbólicamente el plomo en oro, también puede cambiar su sombra en luz tan instantáneamente como podrá transformarse el plomo en oro. Eso es la transmutación.

 

Así, entendemos por Santa Fraternidad la capacidad del Ser humano de sentir, en un estado de amor, su unión con la luz, su unión con el sonido y su capacidad alquímica de transmutar. La edad de oro favorecerá la emergencia de esta Santa Fraternidad como vibración en toda la Tierra. No obstante, lo que hará posible la venida de esa edad de oro será la autorización del Ser a vibrar en la Santa Fraternidad, es decir, en una conciencia contínua.

 

La nueva fraternidad – o Santa Fraternidad – es una hermandad en el sentido de la reunificación de los Seres en su naturaleza, en su esencia y no en sus dependencias. Las experiencias de fraternidades y de comunas llevaron a los Seres a guardar secretos, a ocultar para subyugar. Entendemos por ello las vías iniciáticas que fueron creadas...

 

Fraternidad. Los secretos ya no pueden formar parte de la humanidad. Todo secreto retrasa el movimiento de paz. No podemos ser más claros, verdad? Tanto los secretos personales, que no queréis revelar a una u otra persona, como los secretos de los clanes, o los secretos de los países. Los secretos han causado la destrucción de los hombres, la destrucción de las vías iniciáticas que, en su origen, eran puras. A menudo decimos a los hombres “Sacralizad la vida bajo todas sus formas, pero no la hagáis secreta. Honrad la vida, pero no la ocultéis, no la disimuléis, ya que disimular, ocultar, hacer secreto significa dividir.” En cuanto oigáis la palabra “dividir” sabéis que eso no va con la nueva humanidad. No va en el sentido de la paz. ¿Por qué? Porque el Ser humano busca ser amado, ser reconocido, estar re-unido. Muy sencillo.

 

Bueno, y ahora ¿qué vais a hacer? ¿Qué vais a hacer con todo esto? Lo que se os propone es una implicación verdadera. Que no sean sólo pensamientos o unas cuantas palabras por aquí o por allá, sino una verdadera implicación en cada instante. Poco a poco, las iglesias se van a deshacer, las estructuras políticas y económicas también, los Seres van a tener miedo. Será necesario que las 100 velas estén bien vivas!

 

Eso significa, pues, estar presente, convencido, acogiendo esta vibración de una nueva fraternidad. En palabras todavía más sencillas, os diremos “Cambiad vuestros humores, cambiad vuestras preocupaciones, dejad de provocaros los unos a los otros”. Se está construyendo un gran jardín donde los Seres podrán utilizar la energía, toda la abundancia de la Tierra y la abundancia del Universo energético para construir en esa Tierra todos los castillos que quieran construir con diferentes formas y colores. Podrán incluso superar los límites de esta Tierra y circular en las diferentes matrices, las diferentes atmósferas del Universo.

 

Dentro de poco habrá un grupo de Sabios que va a identificarse en la Tierra, que ya existe desde hace varios decenios y que va a identificarse ante el mundo. Ese grupo de Sabios deberá primero convencer un movimiento de concientización espiritual de China y, paralelamente, que todos los Seres conscientes puedan dejar sus pequeñas guerras interiores para ir hacia un verdadero movimiento creador.

 

¿Cómo podremos deciros que dejéis lo que ya no tenga sentido para vosotros y que utilicéis lo que os haga vibrar? Amad a los demás. Transmitidles lo que es un movimiento, una palabra, un gesto


desequilibrantes. Transmitidles lo que sentís, lo que amáis en ellos, y transmitidles lo que ya no sirve, como lo hacéis para vosotros mismos. Sed embajadores. No esperéis que se creen pequeñas colectividades de entreayuda. No se trata aquí de ayudarse a soportar la pobreza. Hablamos de un mundo de abundancia! Es necesario que los Seres se estimulen a crear y que se opongan a las posesiones. No os hablamos de un pequeño cambio marginal. Nada de posesiones sino Utilización. Que cada Ser pueda utilizar todo los que ofrece la Tierra.

 

De manera concreta, habrá que abrir las fronteras. Será necesario, por ejemplo, que una parte de los Seres de Africa puedan ser acogidos en todos los países del mundo, y que una parte de los Seres de la otra parte del mundo puedan ir a Africa. Por eso os hemos dicho “Que la fronteras se disuelvan, que todo esté abierto, que los Seres circulen por todas partes para utilizar los bienes”

Si los Seres conscientes se implican ahora, se unen, no para crear un contrapeso, sino para hacer que se reduzcan cada vez más las trabas, entonces os diremos que, tras este ciclo de siete años, las estructuras materiales, financieras, económicas de este mundo van a desmoronarse. Invertid en vuestros talentos.

 

¿Tenéis alguna pregunta para que podamos de nuevo aclarar, precisar concretar vuestro movimiento cotidiano?

 

Os escuchamos.

 

Ha hablado de la contaminación del agua y del aire. Ha dicho que pronto pagaremos por el aire. Hoy día ya compramos el agua.

 

Ya pagáis el agua, querida alma. La pagáis con la salud. La pagáis también a través de los alimentos o de productos derivados. Es decir, que hay productos, hay plantas que se están destruyendo debido a la mala calidad del aire, además de vuestra salud. Hay pues un coste en todo ello. No pagáis por el aire, pero pagáis por una estancia en el bosque, pagáis por el aire que no tenéis en las ciudades. En ese sentido os decimos “Ya pagáis el aire, sin daros cuenta”.

 

Os escuchamos.

 

¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad del aire en todos los terrenos, cada uno de nosotros aquí presentes? ¿Qué podemos hacer para evitar los problemas?

 

Hay dos grandes factores: uno es el de la contaminación del aire, y el otros es la reducción de los bosques, cuya función es la de sanear el aire, lo véis? Por un lado contamináis más, por otro elimináis los descontaminantes naturales, es decir, los elementos que crean las síntesis químicas. Os diremos pues “Proteged los bosques”.

 

¿Cómo pueden estar tan ciegos los Seres humanos? Talan los bosques para conseguir una seguridad material, o por dinero. ¿Para que les servirá el dinero cuando no puedan respirar? Así que, por un lado dejad de cortar árboles. Los bosques son tan inteligentes que os ofrecen la madera necesaria. Hay un movimiento natural de auto-regulación de los bosques.

 

Por otra parte, sabéis lo que contamina el aire. Es muy sencillo: dejad de utilizar los gases, las gasolinas, esas formas de energía que, una vez utilizadas, quemadas, contaminan el aire, como el carbón, el petróleo. ¿Cómo podéis hacerlo en vuestra vida de todos los días? Primero podéis tomar conciencia de ello vosotros mismos. Cuando utilizáis un vehículo que funciona con petróleo, la forma de utilizarlo puede utilizar más o menos petróleo, no? Si no podéis cambiar inmediatamente vuestra manera de utilizar este carburante, podéis al menos disminuir su utilización.

 

Pero si sólo uno de vosotros disminuye, eso no va a cambiar la Tierra. Por eso no lo hacéis. Eso no cambia la contaminación de la Tierra. Así que hay que disminuir un poco y pedir al otro que lo haga, y ése se lo pedirá al siguiente...Menos de 100 personas cada uno...

 

Nos preguntáis qué hacer. Primero ser conscientes vosotros mismos, convencidos, implicados, y que ayudéis a los demás a comprender. Por ejemplo, construís un pequeño edificio de tres metros cúbicos. Metéis dentro un motor de gasolina, sin ninguna evacuación de gas, una persona entra y sale, sencillamente. Y les decís “Ya ves, sin estos motores, el aire es puro, verdad?”

Bromeamos (risas de la audiencia>)

 

Os decimos sencillamente que no podéis esperar, vosotros, a que los demás cambien sin que vosotros cambiéis. Así de sencillo. Utilizáis un poco menos de elementos contaminantes y se lo decís a los demás, sencillamente, sin moralizar, simplemente “mirad”. Hay muchos Seres en esta Tierra que no saben. Hay muchos seres de poder que no tienen ningún interés en que se utilicen menos esas fuentes de energía porque ellos ganan con la compra del aire. Otra vez estamos hablando de un mal reparto de los recursos. Así que, conservad vuestros bosques y contaminad menos individualmente y colectivamente. Sencillamente.

 

De todas formas, pronto podréis contaminar mucho menos con esa energía libre, y podréis sanear las aguas. Esas son medidas transitorias, porque cuanto más conozcáis la energía libre, más podréis destruir los desechos. La trampa será que esas formas puedan ser controladas políticamente, económicamente o por la religión. Otra trampa será que pueda ser utilizada solamente en algunos países, los países más ricos. Habrá que abrirla a todos.

 

Os escuchamos.

 

A mí me interesa el concepto de auto-sanación por el contacto con la célula-madre(origen). ¿Podría sugerirnos algún ejercicio para ayudarnos a hacerlo?

 

Ya os hemos sugerido la utilización de espirales de energía a partir de células que llamaríamos células atómicas, electromagnéticas, que se encuentran al exterior del Ser, creación de espirales de energía, espirales descendientes, que podríais llamar también círculos de sanación, que se crean a partir de células maestras, que son libres, no utilizadas en el Ser humano. También os hemos transmitido cómo utilizar las células-maestras en el Ser humano. Así que, que los Seres puedan crear esas espirales para ellos y para los demás, y que utilicen las células-madre para estimular la regeneración celular en ellos mismos. Ya se os han transmitido estos ejercicios.

 

Por favor, cerrad los ojos un momento. Respirad profundamente y encontrad de nuevo ese estado de intimidad con vosotros mismos. Encontrad de nuevo ese estado interior que habéis sabido crear. Abandonad vuestras preguntas , vuestras preocupaciones. Conectaros con vuestra vibración. Volved a esa sensación interior de que no hay nada que hacer más que vibrar. Respirad profundamente, lentamente, conscientemente. Inspirad profundamente y expirad largo y sin esfuerzo.

 

 

© 2009 Pierre Lessard, 2033 Montée du Cheval Ailé, Sainte-Lucie des Laurentides
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